sábado, 12 de marzo de 2011

Buenos Días Japón...



Los países son el reflejo de su gente., tanto así que un país realmente no existe sin sus ciudadanos. La naturaleza hizo su trabajo hace millones de años y conformó un "aspecto geográfico" que define un "espacio en el planeta", todo lo demás lo hace su gente. Incluyendo los famosos limites porque, ya se sabe que visto desde el satélite, acá no hay fronteras. Las fronteras se batallan y defienden en capitolios, congresos y casas de gobiernos.

No conozco Japón, pero está en mi lista para próximas vacaciones asi vaya con bastón. Algún día miraré de frente al Fijiyama con mis propios ojos y no a través de una postal brillosa. Está en mi lista de países admirables, de ciudadanos educados y trabajadores, está en mi lista de países que no obstante los inventos y tecnología, siguen respetando sus tradiciones y su pasado. Ciudadanos capaces de vivir en una pequeña cápsula, vivir casi apiñados y aun así mantener el respeto por el otro. Nosotros, con tanto espacio, con una densidad de 32,85 hab/Km2 vivimos "enguerrillados", ¿ Imaginan a los venezolanos viviendo en Japón?


Tendrán, obviamente, sus detallitos. Esos que a nosotros nos incomodan tanto, como ser respetuosos, amables y educados. Saludar agachadito, con una reverencia majestuosa, en lugar de un "Buenas", "Que fue", "Que mas..". Como vivir en un país tan pulcro, que los fiscales de tránsito usan guantes blancos para pasarle el dedo a los taxis y determinar si son objeto de multa si los encuentran sucios. Párvulos que dejan sus zapatos ordenaditos en la puerta del colegio y padres que confían ciegamente en que no habrá anquilostomiasis* capaz de meterse con sus hijos. Mercados escrupulosamente limpios y ordenados. Un culto especial por los ancianos, porque se saben héroes y constructores de lo que significa el Japón hoy y de siempre en el mundo. Tienen sus detallitos que tal vez nuestra mente latina... no comprende.


Cultores del paisajismo, porque viven conscientes del "como es afuera es adentro". Nosotros, cultores de la "recolección", esperamos a ver que nace para comer. A veces pienso que nuestra abundancia ha sido nuestro peor enemigo. Japón y su historia contemporánea es una lección de vida. Desde Pearl Harbor para acá, comprendieron que el pasado merece respeto pero el futuro lo es todo y es donde queremos vivir, sin Hiroshimas ni Nagasakys, cuyos mausoleos y homenajes se hacen en silencio, con llanto, con recuerdos, con humildad, aprendiendo del error y perdonando a quién les dio la lección de vida mas grande de la historia. El Enola Gay no debe volver a volar nunca más sobre ningún cielo, él solo debe representar la última opción como advertencia ante regímenes fracasados que oprimen a sus pueblos.


Japón se levantó de la nada, con ayuda de su obligado agresor y se convirtió en una de las economías más fuertes del prisma mundial. No tiene campos para sembrar, ni petróleo, ni oro, ni hierro, ni carbón, ni uranio, como nosotros. Tan solo ciudadanos educados, hacendosos, preocupados, trabajadores y conscientes de que un país se hace entre todos. Hoy la tragedia los enluta de nuevo y los veremos como hormiguitas trabajando para ponerse nuevamente de pie; con el gong del shintoismo inspirando el día, sacando escombros sin esperar que el primer ministro los salve de tanta tragedia.


Hace 20 años tuvimos un vecino japonés aquí, en mi casa de Caracas. Nos sorprendió con su educación, andábamos boquiabiertos y fascinados con su manera de ser "vecino". Con el tiempo, se hizo la permanente, amaba la salsa brava y renunció a su alto cargo el día que le informaron que había sido transferido nuevamente a Japón a ocupar el cargo de Director de _ _ N Y. "Prefiero renunciar y quedarme en Venezuela...ustedes tienen un país maravilloso". Le dijo a mi mamá.


Dedicado a Japón, ya lo veremos de pie nuevamente...observemos y aprendamos.















































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Voltaire